Grano de tiempo
Adoro cuando el tiempo rebalsa por doquier. Cuando las nubes pasan lento, y el pasto crece de a poco, muy de a poco. Y adoro poder observar todos esos detalles en los que nadie repara. Esa baldosa que esta rota. Esa casa que pintaron. Ese cesto de basura nuevo que pusieron en la avenida principal. Esas cosas pequeñas que nos rodean silenciosas, ansiosas de que alguien les eche una mirada de vez en cuando, aunque sea de casualidad. Pero que nunca hacemos, porque corremos, porque vamos de aquí para allá mirando hacia todos lados, pero no viendo nada. Hablando con cientos de personas por día, pero no conversando con nadie. Esperando que la semana termine pronto, para que llegue el sábado, y domingo, y lunes otra vez, y otra vez lo mismo. Y nos enceguecemos, y nos olvidamos de todo, y sólo somos nosotros encerrados en nosotros mismos. Muchos “yo” caminando solos por la vida y chocando por el mundo, sin destino, sin sentido, sin nada.
Por eso ahora el silencio, la paz, la tranquilidad, de los que tanto renegué alguna vez, me parecen tesoros invalorables en un mundo que elogia la velocidad, el automatismo y el individualismo por sobre todas las cosas. Salir a caminar, escuchar el ruido de los árboles entre las ráfagas de viento, y sentir el aire frío en la cara, ver las nubes moverse sobre mi cabeza lentamente, ver las estrellas encenderse en el firmamento infinito, son cosas que me hacen sentir vivo. Ahora entiendo que son cosas que no todos llegan a ver, con ojos demasiado nublados para estas cosas insignificantes de la vida. Agradezco poder volver cada tanto a mi hogar, y recordarme a mí mismo que sólo soy un pequeño grano de arena en el gran universo de la naturaleza.
Por eso ahora el silencio, la paz, la tranquilidad, de los que tanto renegué alguna vez, me parecen tesoros invalorables en un mundo que elogia la velocidad, el automatismo y el individualismo por sobre todas las cosas. Salir a caminar, escuchar el ruido de los árboles entre las ráfagas de viento, y sentir el aire frío en la cara, ver las nubes moverse sobre mi cabeza lentamente, ver las estrellas encenderse en el firmamento infinito, son cosas que me hacen sentir vivo. Ahora entiendo que son cosas que no todos llegan a ver, con ojos demasiado nublados para estas cosas insignificantes de la vida. Agradezco poder volver cada tanto a mi hogar, y recordarme a mí mismo que sólo soy un pequeño grano de arena en el gran universo de la naturaleza.

[De regreso en mi ciudad, de vacaciones. Perdón por la ausencia.]


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